Ciencia para niños

La ciencia y los niños

Acercar la ciencia a los más pequeños

Es habitual que los niños presenten cierto rechazo a la ciencia, ya que suelen asociarla a una materia escolar aburrida y compleja, cargada de números, fórmulas y datos complejos. Si a esto lo combinamos con la ausencia de motivación en casa por inculcar conocimientos científicos en los más jóvenes, el resultado suele consistir en un paulatino alejamiento de lo que llamamos metodología científica. Son muchos los adultos que tienden a pensar que el acercamiento al método científico no tiene mucho sentido si nuestros pequeños no tienen intención de elegir una carrera de ciencias en el futuro. Nada más lejos de la realidad.

El método científico inculca valores imprescindibles en el desarrollo cognitivo de nuestros hijos: estimula su creatividad, les ayuda a ver y entender el mundo desde una perspectiva más amplia, y aprenden a sacar sus propias conclusiones a partir de lo observado, desarrollando un pensamiento crítico ante la vida. Existen diferentes caminos para acercar a los niños a la ciencia, de una manera divertida y lúdica. A continuación os dejamos algunos ejemplos:

Excursión al campo:

La ciencia no es otra cosa que una explicación neutral y objetiva del mundo natural. Observar a los insectos, explicarles para que sirven las hojas de las plantas, o como se produce la lluvia, pude ser una buena manera de despertar su curiosidad.

Experimentos y aparatos:

El juego es uno de las herramientas de descubrimiento más poderosas del ser humano. Es el modo en que los cachorros de nuestra especie descubren el mundo que les rodea. Por eso, podemos hacer uso del juego para inculcar el espíritu científico en ellos. Desde experimentos con agua (por qué la madera flota, y las piedras se hunden o por qué se congela el agua con el frío) hasta regalar un microscopio el día de su cumpleaños pueden ser una buena manera de motivarles a interesarse por la ciencia.

Museos:

Los museos de ciencias suelen estar especialmente enfocados a los más pequeños, y muchos cuentan con talleres y actividades para que los más pequeños aprendan sin dejar de divertirse. Un paseo entre fósiles de dinosaurios, maquetas de criaturas marinas a tamaño real o dioramas de los ecosistemas más variopintos pueden ser una buena manera de pasar una calurosa tarde de verano.

Sin embargo, ayudarles a entender y comprender como funciona nuestro mundo desde un punto de vista objetivo, y motivarles cada día con preguntas para que aprendan de un modo autodidacta, es la mejor manera de mantener sus mentes despiertas e incentivar el pensamiento crítico y científico.

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